Así lo afirma Arístides Álvarez, titular de la asociación rosarina “Si nos reímos, nos reímos todos”. Este miércoles, brindará charlas a dos escuelas de Santa Fe y la región y al público en general. Apunta también, hacia padres y docentes y pide compromiso de toda la sociedad.

Rut Marega | area@ellitoral.com

La noticia de la muerte de una joven de 17 años el domingo pasado, conmovió a dos comunidades educativas de la ciudad. El hecho se investiga en la justicia y un familiar denunció que la menor sufría bullying en el colegio privado al que asistía hasta hace unos meses.

Coincidentemente, hoy miércoles, se realizarán actividades relacionadas con la temática del acoso y violencia en las escuelas. Arístides Álvarez, fundador de la asociación rosarina “Si nos reímos, nos reímos todos”, charlará con alumnos y docentes de la Escuela Bustos de Santa Fe y la institución N° 31 de Laguna Paiva.

En diálogo con El Litoral, lamentó lo sucedido en las últimas horas y aclaró que las actividades estaban previstas de antemano. No obstante, se mostró involucrado en el tema y contó que se enteró de la noticia por un grupo de padres.

Desde que comenzó su actividad profesional, trabaja para prevenir la vulnerabilidad de los niños con las redes sociales. Sumado a ello, formó la organización que dirige abocada al bullying junto con padres, docentes y un equipo de psicólogos y profesionales.

La mirada puesta en las redes sociales 

Según el docente, las redes sociales potencian el bullying y lo hacen extensivo no sólo al aula sino al exterior, a toda hora y en cualquier momento. Además, sostiene que las plataformas permiten que el maltrato y la discriminación sean más severos desde el anonimato que otorga una pantalla o un teclado.

“Antes eran acoso o conflicto que quedaban suscriptos al aula. No se llamaba bullying. Cuando el chico se iba de la escuela, respiraba un poco y estaba más tranquilo hasta que al otro día se repetía o no esta situación. Hoy, no tiene fin”, explica Álvarez. En el mismo sentido, detalla que para hablar de bulliyng, se debe producir un acoso sistemático hacia la misma víctima por un tiempo prolongado de meses y con testigos que potencian esa situación. En ese aspecto, el docente es enfático. “Sin testigos, no habría bullying. El que acosa, lo hace para que otros lo miren, lo celebren o le tengan miedo. Sin espectadores no hay bullying”, asegura.

Ante posibles medidas para buscar una solución, el titular de la asociación rosarina, destaca el método finlandés Kiva. Según cuenta Álvarez, el programa propone trabajar no sobre la víctima o el victimario, sino sobre los espectadores. “Se implementó hace un tiempo con buenos resultados en el país europeo”, afirma. Por otra parte, el docente apuntó hacia toda la sociedad y aseguró que no sólo los alumnos están involucrados, sino también los padres cuando niegan la situación o los docentes cuando no intervienen. “No hay que sacarse el problema de encima y decirle a los padres que saquen al chico de la escuela porque acosa o sufre acoso”, opina.

En relación a la edad en la que los menores sufren bullying, Álvarez detalla que los conflictos se inician con la escolaridad entre los 3 y 4 años. “Sobre todo se da cuando los chicos asisten con valores poco consolidados como el compartir. Ese es el pie de un conflicto. El no tolerar al diferente comienza de chico y se recrudece en términos violentos cuando van creciendo”, explica el docente.

La mirada puesta en los padres

El especialista cuenta que los padres suelen no involucrarse en las charlas sobre bullying que brindan desde la Asociación. “Reaccionan cuando les pasa en el seno familiar, con su hijo. Sino es como que le pasa al otro, a mi no me pasó entonces no me interesa. Esto habla del individualismo cada vez más creciente en la sociedad y que nos juega en contra”, expresa el titular de “Si nos reímos, nos reímos todos”.

Desde la organización, recomiendan concretar acciones colectivas y comunitarias, no sólo en el aula, sino fuera de la institución educativa. “Puede ser en una acción concreta, en conjunto, donde los chicos se encuentren. Entonces, apuntamos al centro de estudiantes, a la cooperativa escolar, a una acción solidaria entre todos, un viaje, un campamento, donde ellos se conozcan de otra manera y ceda el individualismo al acto solidario”, aconseja Arístides Álvarez. “Ahí, debieran bajar los índices de violencia, de acoso, de maltrato, porque están reconociendo en el otro a un par, y no alguien con quien competir o burlarse”, sostiene.

En ese sentido, el docente contó que en la institución que dirige en Rosario, cuando detectan una situación conflictiva y no se puede solucionar dentro de la escuela, se llama a los padres. “Ellos responden bien y hablando con los adultos uno se da cuenta por qué el chico actúa así. Una vez una chica le dijo a otra “negra refugiada” sin saber lo que significa. Le explicamos el concepto de refugiado y el papá reconoció que al vecino paraguayo lo trataba despectivamente y no le estaba dando un buen mensaje a sus hijos”, recuerda.

La mirada puesta en los docentes

Actualmente, existe un protocolo del Ministerio de Educación de la Provincia que aborda el tema bullying y cómo actuar en esas situaciones. Además, se indica el trabajo conjunto con el gabinete socioeducativo de cada regional. “La cuestión es tener voluntad para llamar a las autoridades e involucrarse. Hay escuelas que prefieren negar el tema para no darle mala prensa a la institución. No se charla y cuando se aborda, se le recomienda a los padres que saquen al menor de la escuela”, opina Álvarez.

En el mismo sentido, aclaró que no siempre los docentes cuentan con las herramientas y la formación, y recomendó pedir ayuda. “En Rosario, tenemos un área en la Municipalidad, a nivel provincial también está la Subsecretaría de la Niñez, el Inadi y, a nivel nacional, el Ministerio de Justicia de la Nación tiene un Programa de “Víctimas contra las violencias”. También, el Ministerio de Educación de la Nación tiene un teléfono para estas situaciones (0800-222-1197)”, detalla y agrega que este número forma parte de la ley de convivencia escolar del año 2013 y que se implementó recientemente.

“El docente puede, si tiene voluntad, se involucra, pide ayuda y busca una solución al problema. Uno eligió esta profesión que lleva un compromiso enorme con la sociedad y hay que asumirlo”, destaca el profesor Álvarez. Y parafrasea, finalmente, una frase del sociólogo Pierre Bourdieu: “La pregunta no es por qué me comprometo sino cómo los demás pueden ser tan indiferentes”.

Charlas

Arístides Álvarez brinda una charla sobre bullying este miércoles a las 9 horas, en ATE de calle San Luis a la comunidad de la escuela N° 256 General Juan Bautista Bustos.

A las 14 horas, repetirá la actividad con personal y alumnos de la Escuela N° 31 de Laguna Paiva. Finalmente, a las 17 horas, el titular de la Asociación “Si nos reímos, nos reímos todos”, abordará el tema del acoso escolar en una actividad abierta al público en general en el bar ubicado en calle República de Italia 2.300 también, en Laguna Paiva.

Perfil

Arístides Álvarez es director desde 2009 del instituto superior Zona Oeste de Rosario, niveles medio y superior; coordinador de Capacitación y Desarrollo en Amtram (mutual empleados municipales) y Co Fundador asociación civil ‘Si nos Reímos, nos reímos todxs‘, contra el acoso escolar.

 

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